Guía Definitiva de Filamentos 3D: ¿Cuál necesitas para tu impresora?

Guía Definitiva de Filamentos 3D: ¿Cuál necesitas para tu impresora?

¿Estás pensando en comprarte una impresora 3D? O quizás ya tienes una en casa, pero de repente te has chocado de frente con el enorme mundo de los materiales. Que si PLA, PETG, TPU, ABS... Ves todas estas siglas y es muy probable que te suenen a élfico.

Es normal preguntarse: ¿Realmente necesito saber todo esto para imprimir? ¿Cuál es la diferencia real entre ellos? ¿Puedo usar cualquiera en mi máquina? No te preocupes, es una duda muy común al empezar. Piensa en esto: la impresora 3D es como el motor, y el filamento es el combustible. De nada sirve tener un Fórmula 1 si le echas el combustible equivocado (o si intentas meterle diésel a un coche de gasolina, que te lo cargas). Con las impresoras pasa exactamente lo mismo.

Hoy vamos a despejar todas estas dudas con esta guía definitiva para que entiendas de una vez por todas qué filamento necesitas para cada proyecto y cómo evitar los errores de novato.


1. El punto de partida: PLA y sus variantes

Todo el mundo empieza por el PLA (ácido poliláctico). Es un material orgánico, huele un poco dulce al fundirse y es muy rígido. Pero cuidado, porque no todo el PLA es igual:

  • PLA Estándar: Genial para figuras decorativas, pero es frágil. Si se cae al suelo, se rompe como el cristal.
  • PLA Silk (Seda): Brillan mucho y son preciosos. Sin embargo, para lograr ese brillo les añaden elastómeros que debilitan la unión entre capas. Son muy débiles, así que nunca uses Silk para una pieza que tenga que soportar fuerza.
  • PLA Plus o Pro: Este es el gran favorito. Tiene aditivos que le quitan esa fragilidad del estándar. Es el material que deberías usar para el 90% de tus proyectos.

El truco del experto: El PLA odia el calor. A los 55 grados se empieza a ablandar. Nunca uses PLA para una pieza que vaya dentro de un coche en verano o cerca de un motor, porque se derretirá.

2. PETG: Resistencia con precauciones

Cuando el PLA no es suficiente por temperatura, pasamos al PETG. Es el típico plástico de las botellas de agua modificado con glicol (de ahí la "G").

Tiene grandes ventajas: aguanta entre 75 y 80 grados y es muy dúctil. Esto significa que antes de romperse, se dobla y te avisa. Pero tiene dos enemigos principales:

  • Los pelillos (Stringing): Al fundirse es muy líquido. Tienes que ajustar muy bien las retracciones en tu slicer (programa de laminado) o la pieza te quedará cubierta por una especie de tela de araña.
  • Adherencia excesiva: Se pega a las bases de cristal como si fuera cemento. Si imprimes sobre cristal, aplica laca o pegamento en barra. No lo haces para que se pegue más, sino para crear una capa separadora; si no lo haces, al enfriarse podrías arrancar un trozo de tu cristal.

3. Terreno pantanoso: Los Flexibles (TPU)

Con el TPU no miramos solo la temperatura de impresión, sino la "dureza Shore". Verás números en las bobinas como 95A, 85A, o 60A.

  • 95A: Es como la goma de un neumático duro y resulta relativamente fácil de imprimir en casi cualquier máquina.
  • 85A o inferior: Es como una goma elástica y es bastante difícil de imprimir.

El problema de imprimir flexible es que es como intentar empujar una cuerda cocida. Si tu impresora tiene el motor lejos del cabezal (sistema Bowden), el filamento se doblará en el tubo y se atascará. Para imprimir esto bien necesitas un sistema de extrusión directa. Si no lo tienes, imprime muy lento (entre 15 y 20 mm/s) y desactiva las retracciones.

4. ABS vs. ASA: Materiales para exterior

Seguro que has oído hablar del ABS, el plástico clásico de las piezas de LEGO. Es duro, resistente y se puede lijar genial. Pero tiene problemas graves en impresión 3D: sufre de warping (las esquinas se levantan de la base) y cracking (las capas se separan) porque se contrae mucho al enfriarse. Además, al fundirse suelta estireno, un gas tóxico.

Mi consejo: Olvida el ABS y usa ASA.

El ASA es la evolución directa. Tiene todo lo bueno del ABS, pero resiste increíblemente bien la radiación ultravioleta del sol. El ABS amarillea y se vuelve quebradizo fuera, mientras que el ASA aguanta años a la intemperie.

Para imprimirlo necesitas una impresora cerrada (o construirle un cerramiento) para mantener el calor dentro y evitar corrientes de aire. Y, por supuesto, ventila siempre muy bien la habitación.

5. Las grandes ligas: Materiales de Ingeniería

Aquí entramos en los materiales técnicos, diseñados para exigencias mecánicas reales:

  • Nylon (Poliamida): Es el rey de la resistencia al desgaste. Ideal para engranajes, bisagras o piezas que rozan. Es resbaladizo, no se rompe fácilmente y se deforma antes de partir. Su gran problema es que es como una esponja: absorbe la humedad del aire en horas. Si escuchas chasquidos al imprimir (pop, pop, pop), es agua hirviendo en tu boquilla. Tienes que secarlo en un horno o caja secadora antes de usarlo.
  • Policarbonato (PC): Es el rey de la resistencia térmica y a impactos. Aguanta más de 110 grados y se usa para componentes que reciben golpes fuertes.

Requisito de hardware crítico: Estos materiales piden temperaturas de entre 260 y 300 grados. Si tu impresora tiene un tubo blanco de teflón dentro del cabezal, a esas temperaturas lo quemarás y soltará gases neurotóxicos. Para Nylon y PC necesitas obligatoriamente un fusor todo metal (All-Metal Hotend). No te la juegues.

6. Filamentos Abrasivos: Fibras, madera y brillos

Los filamentos con fibra de carbono, fibra de vidrio, madera, partículas de piedra o los que brillan en la oscuridad suenan fantásticos, pero esconden un secreto: son como lija líquida.

Las boquillas estándar de latón son blandas. Si pasas media bobina de fibra de carbono por una, el agujero de 0.4 mm se desgastará hasta convertirse en uno de 0.8 mm, destrozando la calidad de tus impresiones. La solución es cambiar a una boquilla de acero endurecido o con punta de rubí. Cuestan más, pero te durarán toda la vida.

7. El arma secreta: Soportes Solubles

Si tienes una impresora de doble cabezal, IDEX o doble extrusor, puedes imprimir la pieza con tu material principal y los soportes con un material que se disuelva después:

  • PVA: Se disuelve en agua. Es el compañero ideal para el PLA.
  • HIPS: Se disuelve en D-Limoneno. Se usa habitualmente como soporte para el ABS o el ASA.

Esto te permite imprimir geometrías y formas imposibles sin dejar feas marcas de soporte en tu pieza final.

8. El enemigo Nº1: La Humedad

De nada sirve comprar el mejor filamento del mercado si lo dejas tirado al aire libre. La humedad arruina las impresiones. El Nylon, el TPU y el PETG absorben agua rapidísimo.

Si tu impresión cruje, deja burbujas o la superficie queda rugosa, es humedad.

La solución es sencilla: guarda tus bobinas en cajas secadoras de filamento o en tuppers herméticos con bolas de gel sílice desecante. Si vas a gastar dinero en materiales técnicos, invierte 20 euros en una caja seca. Tus impresiones te lo agradecerán enormemente.


Resumen rápido para tu próxima compra

  • PLA y PLA Plus: Para el 90% de tus impresiones. Fácil, bonito y fiable.
  • PETG: Cuando necesitas que la pieza aguante un poco más de calor y pequeños golpes.
  • TPU: Para piezas blandas o elásticas (recuerda: imprime muy lento).
  • ASA: Para piezas que van a estar en la calle al sol (necesitas impresora cerrada).
  • Nylon y PC: Para piezas de ingeniería puras (seca bien el filamento y usa All-Metal Hotend).
  • Fibras, madera y Glow: Requieren boquilla de acero endurecido.

Espero que esta guía te ahorre atascos, dinero, frustraciones y mucho tiempo. ¡Feliz impresión!