¿Redes sociales para niños? Dejemos de ser naífs y hablemos claro

¿Redes sociales para niños? Dejemos de ser naífs y hablemos claro
Photo by Nils Huenerfuerst / Unsplash

¡Muy buenas! Hoy te escribo desde Cracovia; llegamos ayer y, francamente, fue un día de esos que te dejan para el arrastre. Pero bueno, antes de caer rendido, grabé un capítulo en el podcast y quería aprovechar para poner por escrito algo de lo que estuve charlando.

Ya sabes que ayer mencioné este tema por encima, pero me he quedado con ganas de profundizar. Me refiero a la nueva ley que el Gobierno español quiere aprobar para prohibir el acceso a las redes sociales a menores de 16 años. Un tema que ha levantado ampollas, con Elon Musk y el señor de Telegram (Pavel Durov) saltando a la yugular del presidente con insultos que, sinceramente, están bastante fuera de lugar y solo buscan defender su bolsillo.   

El elefante en la habitación y el fin de la ingenuidad

Hay que hablar del "elefante en la habitación". A veces nos ponemos muy puristas con la libertad individual, pero seamos realistas: si la ciudadanía no protege a sus hijos, alguien tiene que hacerlo. Es como las leyes contra el hurto; si nadie robara, no harían falta leyes que lo prohibieran, pero el mundo no funciona así. No podemos ser naífs.   

Yo siempre comparo las redes sociales con el alcohol. A nadie en su sano juicio se le ocurriría darle una botella de vino a un niño de 10 años, ¿verdad? Pues meter a un crío en una red social diseñada específicamente para generar adicción mediante chutes de dopamina constantes es, en esencia, lo mismo. Los algoritmos están programados para retenerte el máximo tiempo posible, explotando vulnerabilidades de cerebros que aún no están formados.   

La paradoja de los "tecno-bros": No comen de lo que cocinan

Lo que más me choca de todo esto es la hipocresía de los grandes gurús de Silicon Valley. Es muy revelador ver cómo los hijos de los auténticos "tecno-oligarcas" viven prácticamente desconectados.

  • Bill Gates: No dejó que sus hijos tuvieran móvil hasta los 14 años y tienen prohibidas las pantallas en la mesa.   
  • Steve Jobs: En su día confesó que sus hijos ni siquiera habían usado el iPad cuando salió al mercado.   
  • Mark Zuckerberg: Prefiere que sus hijas estén fuera leyendo libros o jugando en la naturaleza antes que usando Messenger Kids.   

Si ellos, que saben perfectamente cómo funciona el código y las "trampas" de sus aplicaciones, protegen así a los suyos... ¿por qué nosotros deberíamos permitir que nuestros hijos sean el producto de sus experimentos?.   

El modelo sueco: Privacidad real con BankID

Uno de los puntos donde la gente se echa las manos a la cabeza es en el "cómo" se va a controlar esto. "¡No quiero darle mi DNI a Zuckerberg!", dicen algunos. Y tienen razón. No deberíamos estar mandando fotos del carnet a empresas privadas.   

Aquí es donde entra el sistema que usamos en Suecia: el BankID. Es un sistema de validación gestionado por el gobierno/bancos donde la aplicación solo recibe una señal, un "token". La red social pregunta: "¿Dani tiene más de 16 años?". Y el sistema del gobierno responde: "Sí" o "No". Punto. No reciben tu número de DNI, ni tu dirección, ni nada personal. La tecnología existe, funciona de maravilla y España podría integrar algo parecido para cumplir con su compromiso de digitalización sin comprometer la confidencialidad de nadie.   

¿Dónde marcamos la línea? (El dilema de Mastodon)

Eso sí, hay que aplicar el sentido común. ¿Qué es exactamente una "red social"? Porque claro, si yo me monto una instancia de Mastodon en el servidor de mi casa para cuatro amigos, ¿tengo que pedirle el BankID a todo el que entre?.   

Creo que la ley debe ser muy clara y diferenciar entre las corporaciones que viven de la explotación de datos y algoritmos de adicción, y las herramientas de software libre o servidores privados que no tienen ese ánimo de lucro ni ese diseño tóxico. No podemos meterlo todo en el mismo saco si queremos defender nuestra soberanía digital.   

En fin, que hay que dejar de lado la ingenuidad. Proteger a los menores en el "lejano oeste digital" no es censura, es responsabilidad básica.   

Esta noche os contaré más cositas de Cracovia, que hoy apenas he visto nada más que el aeropuerto, el hotel y un par de restaurantes.