El Rode AI-Micro no aguanta mis micrófonos binaurales (y por qué cambio de estrategia en YouTube)

El Rode AI-Micro no aguanta mis micrófonos binaurales (y por qué cambio de estrategia en YouTube)

Nuevo episodio del podcast: El Rode AI-Micro no aguanta mis micrófonos binaurales (y por qué cambio de estrategia en YouTube)

Escúchalo aquí: https://podcast.danielaragay.net/@nordicsmedia/episodes/el-rode-ai-micro-no-aguanta-mis-microfonos-binaurales-y-por-que-cambio-de-estrategia-en-youtube

Probando el Rode AI-Micro (spoiler: lo devuelvo)

Hace poco compré el Rode AI-Micro con una idea muy concreta en mente: conectar mis micrófonos auriculares Roland, que graban en binaural, directamente al móvil. Os cuento cómo me ha ido, con más calma de la que tuve en el vídeo de YouTube.

El AI-Micro es un aparatito minúsculo —unos 3 cm de lado y medio centímetro de grosor— con conector USB-C. Viene con tres cables (USB-C a USB-C, a Lightning y a USB-A), dos entradas de micrófono tipo mini jack y una salida de auriculares, también mini jack. Todo se controla desde la app Rode Central, donde puedes decidir si grabas en estéreo (canal izquierdo y derecho por separado, o mezclados en un único archivo mono) o si conectas directamente un micrófono estéreo a la entrada 1.

Sobre el papel, exactamente lo que buscaba. En la práctica, no funcionó.

El problema: potencia insuficiente. Mis micrófonos Roland necesitan entre 2 y 10 vatios para funcionar, y el AI-Micro simplemente no da esa potencia para dos micrófonos a la vez. El resultado: solo funciona el micrófono izquierdo; el derecho se queda sin la electricidad que necesita. Como comparación, mi micrófono estéreo Sony —que lleva su propia pila— no tiene este problema porque no depende de la potencia que le da el dispositivo.

Y a eso se suma un problema aparte, no relacionado con la potencia: el AI-Micro se queda colgado con frecuencia al cambiar ajustes desde Rode Central. Le pides que haga un merge de los canales y no lo hace, la grabación no queda guardada, y al rato deja de detectarse por completo. La única forma que he encontrado de "resetearlo" es desconectarlo y volver a conectarlo al ordenador por USB-C — algo que no debería tener que hacer de forma habitual.

Contacté con Rode, les envié vídeos del problema, y después de una semana dándole vueltas con ellos, no llegamos a ninguna solución. Así que el AI-Micro vuelve a la caja, camino de una devolución.

Si estáis pensando en el AI-Micro para un uso similar —micrófonos que necesiten más potencia de la que da un solo canal—, mejor buscad una alternativa con más vatios disponibles por entrada.


Cambio de rumbo: por qué dejo de depender de YouTube

Y ahora, la parte que más me apetece contaros hoy, sin rodeos.

Hace poco subí un vídeo a ThaiZapZap que funcionó muy bien: en pocos días acumuló decenas de miles de visualizaciones, lo suficiente para optar a la monetización. Tardó un poco en activarse, conseguí monetizar parte del vídeo... y después, como siempre, todo volvió a estancarse.

Y aquí es donde quiero ser honesto: estoy un poco quemado con YouTube. No soy el único — lleváis tiempo viendo vídeos de creadores quejándose de cómo la plataforma promociona (o más bien no promociona) su contenido a quienes ya les siguen. No es algo nuevo, pero cada vez se nota más, y cada vez más creadores están buscando alternativas sin llegar a abandonar YouTube del todo.

El dato que lo resume todo: en mi podcast Haciendo el Sueco tengo de media unas 250 descargas por capítulo en una o dos semanas. En YouTube, salvo que un vídeo "la pete" (como el de ThaiZapZap), los vídeos normales se mueven entre 10 y 50 visitas en el mismo periodo. Y el patrón lo tengo clarísimo: cuando anuncio un vídeo en Mastodon, sube. Cuando no lo anuncio, no sube. Es decir, la mayoría de las visitas no llegan desde YouTube — llegan desde mis redes, sobre todo desde Mastodon, que hoy por hoy es la red social que más uso.

Dicho de otra forma: YouTube me sirve para que la gente me descubra, pero una vez me conoce, no ayuda a que ese contenido llegue a quienes ya me siguen. Quien de verdad sigue mi trabajo lo hace desde Mastodon, y ahí sí que el alcance es real.

Ahora estoy trabajando por cuenta propia, lo cual me da más control sobre las decisiones de contenido que tomo. Y la idea de fondo es clara: profesionalizar todo mi contenido. Eso implica más tiempo de producción, más cuidado en guiones, grabación y edición, e inversión en herramientas — aunque, como habéis visto con el AI-Micro, no siempre sale a la primera.

Lo que no cambia

Voy a seguir subiendo vídeos a YouTube con normalidad, y voy a seguir grabando el podcast. Eso no cambia. Lo que cambia es dónde pongo el foco.

Lo que sí cambia: contenido extra por membresías

A partir del 1 de septiembre —y ya estoy generando el contenido para entonces— habrá material adicional que antes no existía, repartido en niveles de membresía. Todo esto vive en danielaragay.com: os suscribís desde ahí, y también dejaré los enlaces en las notas de cada episodio.

El blog está montado en Ghost, autoalojado en mi propio servidor, y me permite combinar newsletter y artículos con contenido en distintos niveles de acceso:

  • Backstage — 2€/mes o 20€/año (Aragay Studio)
  • Studio — 4€/mes o 40€/año (Aragay Studio)
  • Fan — 2€/mes o 20€/año (ThaiZapZap, con el mismo esquema)
  • Sabai — 4€/mes o 40€/año (ThaiZapZap)
  • Aragay Unlimited — 7€/mes o 70€/año — acceso a todos los proyectos, actuales y futuros, incluido Haciendo el Sueco. Este último nivel no apoya un proyecto concreto: apoya al creador, que en este caso soy yo.

No soy el único haciendo este cambio

Hay más creadores moviéndose en esta dirección, dejando de usar YouTube como plataforma única para generar ingresos y construyendo una base propia fuera del algoritmo:

  • Nebula, una plataforma creada por los propios creadores de YouTube, que usan YouTube como escaparate —la "punta del iceberg"— para que quien se interese de verdad acabe yendo directamente a Nebula.
  • The Linux Experiment, que replica su contenido en plataformas propias como PeerTube, manteniendo YouTube como canal de alcance para el público general, sin esperar que su audiencia fiel migre allí.
  • Corridor Digital, que sigo desde hace tiempo: ahora tienen contenido que solo está en su propio sitio, y la verdad es que merece la pena ir a buscarlo.

Voy a seguir más o menos esa misma línea, ahora que trabajo por cuenta propia y hago mis propias producciones. Como esto no ocupa todo mi tiempo, la idea es también reforzar el contenido que ya venía ofreciendo hasta ahora, que estaba limitado por el tiempo disponible. A partir de ahora podré dedicarle más.

Y en cuanto a plataformas de apoyo

Voy a dejar Patreon —se queda con demasiada comisión— y me paso a L'Aixeta, que funciona de forma muy parecida pero se queda con la mitad de comisión en comparación. Ko-fi sigue disponible para aportaciones puntuales, y la tienda de libros sigue en pie: de momento en Amazon, aunque tengo otro libro ya terminado que espero tener a la venta en las próximas semanas o meses.


Sigo preparando contenido nuevo para Haciendo el Sueco, ThaiZapZap y Aragay Studio —que es, a todos los efectos, la empresa y el modelo de negocio que llevo adelante después de salir de la compañía en la que trabajé los últimos 13 años.

Gracias por llegar hasta aquí, y gracias por seguir suscritos. Nos escuchamos o nos vemos muy pronto.