Ángel Rodríguez Lozano: cuando apagaron Vanguardia de la Ciencia

Ángel Rodríguez Lozano: cuando apagaron Vanguardia de la Ciencia

Nota: Esta entrevista se realizó por teléfono el mismo día en que Ángel dejaba Radio Exterior de España. Disculpad la calidad del audio.

Escucha la entrevista aquí: https://podcast.danielaragay.net/@danipodcasts/episodes/angel-rodriguez-lozano-cuando-apagaron-vanguardia-de-la-ciencia


Hay entrevistas que se graban en un momento concreto y cargan el peso de ese momento en cada respuesta. Esta es una de ellas.

Era 2007. Ángel Rodríguez Lozano acababa de ser apartado de Radio Exterior de España después de doce años al frente de Vanguardia de la Ciencia, el programa de divulgación científica que había creado prácticamente de la nada en 1995, convenciendo uno a uno a los directivos de que la ciencia era cultura y que la radio pública tenía la obligación de contarla. El motivo de su salida no fue ningún conflicto editorial, ninguna caída de audiencia, ningún problema de contenidos. El motivo fue una línea en una hoja de Excel: tenía 54 años, y la empresa había decidido que el límite era 52.

Le llamé ese mismo día. Le grabé desde el otro lado del teléfono, con toda la precariedad técnica que eso implica. Y lo que me contó en esa conversación no lo he olvidado.

El origen: un cielo lleno de estrellas en Extremadura

Ángel es de La Garrovilla, un pueblo pequeño cerca de Mérida. Creció bajo un cielo que, según él mismo contó, ya no existe: "había un cielo hermosísimo, cuajado de estrellas, que se podía ver a simple vista la Vía Láctea." Esa imagen fundacional —un niño mirando hacia arriba y haciéndose preguntas— es la que atraviesa toda su trayectoria.

Estudió física en la Complutense, investigó fenómenos no lineales y física del caos, y en algún momento descubrió que lo que más le gustaba no era encontrar respuestas, sino aprender a contarlas. Enseñar para aprender, decía: el esfuerzo de poner las ideas en orden para que otros las entiendan termina siendo el mejor método de comprenderlas uno mismo.

Doce años y más de 500 programas

Vanguardia de la Ciencia arrancó en abril de 1995 gracias al director de Radio Exterior de entonces, Fermín Bocos, que se ilusionó con la propuesta. Durante doce años, cada semana, Ángel entrevistó a investigadores de todo el mundo, cubrió desde explosiones de rayos gamma hasta la física del movimiento del tímpano, y convirtió un espacio de radio pública en una referencia para oyentes que llegaban desde Venezuela, Argentina o México.

Una de las anécdotas que me contó ilustra bien el alcance del programa: un investigador que había aceptado la entrevista con desgana, casi como un favor, viajó a México a un congreso y varios científicos de otros países se le acercaron a decirle que lo habían escuchado en Vanguardia de la Ciencia. Volvió y llamó a Ángel para pedirle disculpas y agradecérselo.

También dirigió El Sueño de Arquímedes, un programa hermano con un enfoque distinto: emitía los domingos entre el avance deportivo y el tablero deportivo, lo que obligaba a ganar una audiencia que no iba buscando ciencia. El resultado fue, en sus propias palabras, tremendo.

Y Ulises, el personaje que contaba historias en el programa, era él mismo. Las anécdotas del tío Gamarza, los niños que se preguntaban cosas, los profesores que enseñaban de una manera particular: todo casi autobiográfico.

El despido que no fue un despido

Cuando le pregunté directamente por qué terminaba el programa, la respuesta fue seca y sin dramatismo: Radio Nacional tenía que reducir plantilla y rejuvenecerla. "Yo tengo 54 años. La línea son 52. Todo lo que está por encima de la línea ya no tiene lugar en la empresa. Así de fácil, como tantos otros."

No hubo queja elaborada. Solo una descripción exacta de lo que había pasado. Y una frase que se quedó suspendida: "Lo que estamos haciendo se deja de hacer."

El podcast como respuesta

Cuando le propuse si no se animaría a hacer un podcast de ciencia, la respuesta fue inmediata: "Sí, desde luego. Eso es el futuro de la radio." Había llegado a él antes que nadie en Radio Nacional, exigiendo correo electrónico e internet cuando todavía no había infraestructura para ello, y había sido Vanguardia de la Ciencia el primer programa de radio española en emitirse como podcast.

La incertidumbre no era si lo haría, sino cómo: "No voy a tener las herramientas que me proporcionaba Radio Nacional. Son cosas que tengo que inventar."

Lo inventó. Desde 2009, cienciaes.com ha servido más de 40 millones de audios y se ha convertido en uno de los referentes de la divulgación científica en español. El proyecto es en realidad un conjunto de podcasts —Vanguardia de la Ciencia, Hablando con Científicos, Ulises y la Ciencia, Ciencia Fresca, Zoo de Fósiles, Quilo de Ciencia y varios más — construidos con el mismo espíritu que el programa original pero sin depender de ninguna institución pública.

Lo que esta entrevista guarda

Escucho esta grabación y pienso en la paradoja: la radio pública prescindió de uno de sus mejores comunicadores científicos con una lógica puramente administrativa, y ese mismo comunicador construyó desde cero, con herramientas propias y audiencia fiel, algo mucho más duradero y de mayor alcance que lo que le quitaron.

La entrevista tiene mala calidad de audio. Era una llamada de teléfono, grabada el mismo día en que Ángel cerraba una etapa de doce años. Pero precisamente por eso conserva algo que las entrevistas preparadas no tienen: la honestidad de un hombre que acaba de perder algo importante y no tiene tiempo todavía para procesarlo, solo para contarlo.

Esta grabación forma parte de mi archivo de Dime Tú, mi podcast de entrevistas, donde durante años intenté hablar con gente que tenía algo que decir. Ángel Rodríguez Lozano tenía mucho.

Podéis encontrar todos sus podcasts en cienciaes.com.